Una vez que su campaña presidencial ha alcanzado la etapa de aceleración, Ricardo Anaya ha comenzado a prometer que regresará la paz a México. Algo que se asemeja a la propuesta de amnistía hecha por Andrés Manuel López Obrador desde la precampaña.

A principios de este año escribí, en mi columna de Punto Medio, que la propuesta de amnistía de Andrés Manuel López Obrador tenía una rentabilidad electoral muy alta.

Dicha afirmación (la cual sigo sosteniendo) se sustentaba no solamente en la experiencia internacional vivida en Colombia, durante la campaña para la reelección de Juan Manuel Santos como Presidente de ese país en 2014, sino también en el hecho de que las condiciones de violencia, que vive actualmente México, generan un terreno fértil para las propuestas que buscan detenerla.

En ese mismo contexto, a diferencia de lo ocurrido en Colombia cuando la reelección del Presidente Santos, en México el tema central de esta campaña electoral no es específicamente el de terminar con la guerra iniciada por la administración de Felipe Calderón Hinojosa (2006–2012), sino una combinación de factores que se aglutinan en la idea más generalizada de “cambio”.

La corrupción de los funcionarios públicos, la percepción de un alza de precios y de la precarización del salario, la ineficiencia del gobierno mexicano ante las amenazas de Donald Trump y, por supuesto, la violencia, generan un cóctel que han hecho que el elector mexicano concentre su atención en los candidatos que representan el cambio y no la continuidad.

Y como actualmente el gobierno lo tiene el PRI, no es de sorprender que las encuestas reflejen claramente que el candidato priista aparece en un claro y lejano tercer lugar en las preferencias de los votantes rumbo a esta elección presidencial.

Amnistía y Paz

Frente a esto, la propuesta de la amnistía hecha por López Obrador (Morena-PT-PES) desde finales de 2017 había generado comentarios negativos de sus adversarios, quienes trataron de vincular la propuesta del puntero con el perdón a secuestradores, asesinos y narcotraficantes. Aunque, como dijimos en la columna de enero, el fondo de la propuesta en realidad iba dirigida hacia replicar la estrategia de campaña de Juan Manuel Santos: prometer la paz.

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Fotograma del nuevo discurso de la campaña presidencial de Anaya.

Sin embargo, después del segundo debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, la campaña de Ricardo Anaya (PAN-PRD-MC) ha retomado de una manera más clara la bandera de la paz como promesa electoral.

La oferta de Anaya, segundo lugar en las encuestas por detrás de López Obrador, es más simple: no ha comprometido de qué manera se dará un eventual proceso de pacificación, como sí lo hizo el candidato de Morena a través de la propuesta de la amnistía.

Se ha limitado a usar la fuerza de la palabra “Paz” para buscar conectar con el sector de la sociedad cuya principal demanda es acabar con estos casi 12 años de guerra, que desde diciembre de 2006 ha venido librando el Estado mexicano contra los cárteles del narcotráfico.

Acierto o error

Si bien resulta imposible adelantar el resultado de esta nueva etapa de la campaña presidencial de Ricardo Anaya, lo que sí está a la vista son los obstáculos de su aplicación como revulsivo electoral.

El llamado a la paz en boca de López Obrador cuenta con la ventaja de que puede señalar responsables tanto en el PRI como el PAN, los partidos políticos que han gobernado el país entre 2006 y 2018. Por otra parte, Ricardo Anaya tiene el problema de que su llamado a la paz podría toparse con la necesidad de echar culpas a Felipe Calderón, ex Presidente emanado de su mismo partido y marido de Margarita Zavala.

Es decir, que si la campaña panista da un paso en falso, podría terminar por romper toda posibilidad de reconciliación con la ahora ex candidata independiente a la Presidencia de la República, ante un eventual señalamiento contra Calderón.

Eso sí. De posicionar correctamente el mensaje, de forma y fondo, el candidato frentista podría arrebatarle apoyos al puntero, cerrando una contienda que — hasta hoy — tiene una clara y amplia ventaja a favor del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

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